Caso de Estudio- Participación Ciudadana en Proyectos Territoriales en el marco de la pandemia


La propagación mundial del COVID-19 trajo aparejada la necesidad de muchos gobiernos de establecer en sus territorios instancias de aislamiento social, preventivo y obligatorio. Este escenario modificó drásticamente las formas de relacionamiento social, impactando muy fuertemente en las dinámicas asociativas y de participación comunitaria en los barrios populares.


Muchas organizaciones del estado y de la sociedad civil se encontraron impedidas o con dificultades para iniciar o continuar con sus proyectos sociales territoriales.

En este contexto, ninguna actividad presencial en la cual participe un grupo de personas es recomendable si se realiza con las estrategias acostumbradas.

Quedaron suspendidas o afectadas las diferentes instancias participativas que se realizaban para brindar información, recibir opiniones y tomar decisiones colectivas, actividades que siempre tienen una muy alta implicación de las poblaciones beneficiarias.

Las familias a quienes van dirigidos los proyectos están más que nunca enfocadas en superar los impactos de la pandemia, teniendo en cuenta las deficiencias estructurales de sus viviendas y su hábitat, el drástico deterioro económico derivado de la imposibilidad de realizar normalmente sus actividades, más la imposibilidad de acceder adecuadamente a servicios de comunicación e información.

Teniendo en cuenta esta realidad y, ya con la certeza de que no habrá en el corto plazo posibilidad de erradicar o controlar el COVID-19, se hace necesario reformular nuestros comportamientos para garantizar la continuidad de las acciones sociales territoriales, formulando escenarios seguros desde el punto de vista sanitario, valiéndonos para eso de todas las estrategias y tecnologías posibles.


Wingu y ProHábitat XXI cuentan con larga experiencia en el desarrollo de plataformas de acción ciudadana y en la implementación de instancias de participación social territorial. Este 2020 se unieron para analizar las técnicas participativas que las organizaciones desarrollan en los territorios, los impactos que las restricciones mencionadas generaron en sus acciones habituales y conocer las estrategias desarrolladas y las herramientas utilizadas para proseguir con sus proyectos.

Se trabajó entonces en base a un relevamiento realizado mediante un cuestionario digital respondido por 10 instituciones que tienen a su cargo proyectos territoriales participativos en Argentina, Colombia y Uruguay. Tres de ellas son organismos dependientes de estados municipales y siete son organizaciones de la sociedad civil de las más representativas en el abordaje de proyectos de mejoramiento del hábitat.



Resultados

El modelo participativo


La participación de las poblaciones beneficiarias en los proyectos que los implica es clave para el desarrollo sustentable de iniciativas territoriales. Es en estas instancias donde quienes habitan los barrios populares ejercen su derecho a la información respecto de las acciones que se desarrollan en su comunidad y a opinar sobre estas, siendo por otra parte una oportunidad única para ampliar sus derechos económicos, sociales, culturales, políticos y civiles.


Existen diferentes momentos a lo largo del ciclo de vida de los proyectos donde se pueden desarrollar actividades colectivas. El 80% de las organizaciones consultadas desarrollaba jornadas de participación en el momento del inicio de los trabajos en un territorio, la mitad, 50%, genera instancias de formulación de los proyectos en conjunto con el grupo vecinal, el 60% lo hace también cuando se están ejecutando y disminuyendo al 30% el número de iniciativas participativas que se implementan a la finalización del proyecto.


¿En qué momento del ciclo de vida del proyecto se convoca a la participación?

Los escenarios participativos permiten desarrollar procesos democráticos generando acciones activas de la ciudadanía que integra estas comunidades, viabilizando acuerdos y la resolución de conflictos, aumentando la legitimidad y efectividad de las decisiones que se toman en el marco de la ejecución de proyectos públicos.

El 50% de las organizaciones convocan a la población para lograr todos los objetivos posibles, es decir informar, debatir, decidir o gestionar proyectos en conjunto. El resto despliegan acciones sólo en algunas de las instancias.


¿Con qué objetivos se convoca a la participación?



El estilo de participación es uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta al momento de analizar las características de diferentes procesos participativos. El alcance que se le dé a cada instancia indica el grado de compromiso de quienes participan en las cuestiones tratadas relativas los proyectos tratados. Esto impacta decididamente en la apropiación que el grupo vecinal hace del proyecto y la representación que tienen los resultados de los deseos y expectativas de la población. Estas cuestiones impactan decididamente en la sustentabilidad futura del barrio.

El 100% de las instituciones encuestadas desarrolla los procesos colectivos en forma directa con los grupos vecinales, ampliando el marco de participación con representantes u otras organizaciones.


Estilo de participación: ¿con quién se participa?



Las instancias de participación descritas en las encuestas, se llevan adelante mediante distintos mecanismos descritos por las organizaciones, tales como mesas de trabajo, reuniones grupales informativas, instancias de evaluación, asambleas y visitas a obras, etc.


Los impactos de la pandemia y el uso de nuevas tecnologías


Con anterioridad a la pandemia, sólo unas pocas organizaciones utilizaban alguna tecnología digital como apoyo a los procesos participativos. Quienes lo hacían, recurrían a Whatsapp o Facebook para realizar convocatorias, informar alguna acción puntual o como herramienta auxiliar. También fue utilizada como medio para que los grupos vecinales soliciten información para luego socializar.

Tras la implementación de las medidas de distanciamiento y aislamiento social, la mayoría de las instituciones consultadas apelaron a las tecnologías de la información y comunicación para continuar con el relacionamiento necesario para la gestión de sus proyectos.


Las herramientas utilizadas por quienes ejecutan proyectos sociales participativos son formularios web para hacer consultas, Meet o Zoom para reuniones virtuales, Facebook para informar mediante publicaciones y grupos de Whatsapp para el intercambio de información, transferencia de videos, infografías e imágenes.

Todas las organizaciones consultadas identifican como necesario utilizar en el futuro nuevas técnicas y tecnologías para desarrollar instancias de participación con la comunidad. La realización de reuniones es la opción con más adhesión, lo cual es compatible con otras opciones relacionadas con la posibilidad de recibir opiniones, decidir e informar.


¿Para qué instancias se utilizan nuevas tecnologías en los procesos de participación?



Fueron mayoritarias las opiniones respecto a que no existen plataformas específicamente diseñadas para apoyar todos los aspectos implicados en los procesos participativos en proyectos territoriales.

Las herramientas que permiten la interconexión grupal online, útiles sin duda, son observadas como insuficientes para abordar la complejidad de las instancias de participación que requieren acciones grupales que superan la simple escucha y observación online o el intercambio de mensajes de texto que difícilmente expresan la verdadera intencionalidad de quienes las escriben.

Ante la perspectiva de disponer de nuevas técnicas y herramientas específicas de apoyo a los procesos de concertación comunitaria, mayoritariamente se identificó a los equipos territoriales como los usuarios más relevantes y en menor medida a las organizaciones y los propios grupos vecinales.


La gran mayoría de los grupos vecinales a quienes van dirigidos los proyectos, no tienen posibilidad de acceder adecuadamente a dispositivos y servicios de comunicación e información, viven en situación de vulnerabilidad con un marcado déficit estructural de sus viviendas y su hábitat.




Conclusiones

La participación de la población permite la expresión y defensa de los intereses de los sectores populares, el aprovechamiento de sus experiencias y la potenciación de sus capacidades. Contribuye, además, a potenciar los proyectos de mejora de su calidad de vida. Implica además la posibilidad de facilitar el acceso a la información y el fomento de una nueva cultura que implique mayor disposición a cooperar y a respetar la diversidad social y cultural, favoreciendo la comprensión intercultural.

Los equipos territoriales que gestionan proyectos sociales participativos no están en pausa, se encuentran formulando nuevas formas de vinculación que permitan minimizar las consecuencias negativas de la pandemia, en función a los cuidados necesarios derivados de la feroz agresividad del COVID-19.

La nueva realidad generada por la pandemia hace necesaria la promoción de nuevas estrategias de participación, basadas en la creación de ecosistemas participativos ayudados mediante el uso de tecnologías de la información como soporte de nuevas técnicas de animación sociocultural.

Son necesarios nuevos espacios en los cuales las comunidades involucradas compartan conocimiento, transformándolo en decisiones que direccionan los proyectos en función de la obtención de resultados esperados, en el marco de adecuadas medidas sanitarias.

La disposición de tecnologías apropiadas es un elemento clave, por lo cual habrá que configurar o desarrollar soluciones que se ajusten a las especificidades de los procesos participativos y a la cultura de quienes las utilizan. Escenarios virtuales de relacionamiento entre grupos vecinales que permitan, entre otras funcionalidades, informar, recibir opiniones, generar consensos, administrar procesos de votación y de resolución de conflictos, logrando además el involucramiento de la población destinataria y la gobernabilidad de los proyectos.


Se trata de tecnologías distintas a las ya tradicionales plataformas de participación ciudadana, que tienen como objetivo aumentar la información a disposición de la ciudadanía y la realización de consultas de opinión, en general no vinculantes.

Estas iniciativas, para ser eficientes y eficaces, deben ser desarrolladas con la participación de las organizaciones y los equipos técnicos que realizan habitualmente estos procesos en el territorio, de lo contrario, tal como ocurre con las llamadas tecnologías cívicas, su uso será muy limitado.

Así, será posible generar dinámicas de participación, asociación y ejercicio de los derechos ciudadanos, acordes con los cambios radicales que la pandemia ha generado en las formas de relacionarnos.

Simultáneamente, es fundamental encontrar mejoras en la apropiación popular de tecnologías, lo cual no podrá realizarse si no se materializan cambios drásticos en las condiciones materiales de conectividad, en la disposición de dispositivos adecuados por parte de quienes los utilizan, en los subsidios de los costos de conexión y en el fortalecimiento del capital social y humano, minimizando las limitaciones sociales y psicológicas derivadas de desigualdades preexistentes por razones de económicas, de género, étnicas y más.


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